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Vida en pareja

Cómo hacer una venda para los ojos con lo que ya tienes en casa

Una venda improvisada casi nunca falla por la tela: falla por el hueco que queda entre el puente de la nariz y la mejilla, que es por donde entra la luz. Sellar esa zona importa más que el grosor del género, y se resuelve con un doblez y treinta segundos de ajuste.

Equipo Editorial 100 Aventuras24 de agosto de 20266 min de lectura
Mujer sentada en el suelo del living doblando una polera de algodón oscura para improvisar una venda, con su pareja esperando en el sofá con los ojos cerrados

Casi nadie compra una venda para los ojos antes de necesitarla. Aparece la sorpresa, el juego o el viaje largo, y diez minutos antes alguien está en el pasillo doblando una bufanda y repitiendo "no mires". El resultado suele ser el mismo: la persona ve por abajo, la tela se corre a la primera vuelta de cabeza y la sorpresa se arruina antes de llegar.

Una venda hecha en casa puede funcionar igual de bien que una comprada. Funciona por razones concretas, y ninguna tiene que ver con lo gruesa que sea la tela.

¿Por qué una bufanda doblada casi nunca tapa bien?

Porque el problema no está adelante, está abajo.

La luz que deja ver no entra por delante de los ojos: entra por el hueco que queda entre el puente de la nariz y la mejilla. Es un triángulo chico, y alcanza para ver el suelo, los pies propios y el movimiento de alguien que se acerca. Por eso una bufanda gruesa mal puesta tapa menos que una polera delgada bien doblada.

A eso se suman dos fallas mecánicas:

  • Resbala. Las telas lisas —seda, poliéster, una corbata— patinan sobre el pelo apenas la persona gira la cabeza.
  • Se afloja. Un nudo simple sobre pelo liso se suelta solo, y quien la lleva termina sujetándola con la mano, que es justo lo que arruina el juego.

¿Qué tiene que cumplir una venda para que no se vea nada?

Cuatro condiciones, en orden de importancia:

  1. Que selle abajo. Tiene que apoyarse sobre el puente de la nariz y bajar por los costados, no quedar tensa como una cinta recta.
  2. Que sea opaca a contraluz. La prueba real no es ponérsela en la pieza con la luz apagada: es mirar hacia la ventana o hacia una ampolleta encendida con la venda puesta.
  3. Que no apriete los ojos. La presión va en la cabeza, no en los párpados. Si al sacarla se ven manchas de color por unos segundos, estaba demasiado ajustada.
  4. Que agarre el pelo. Un género con textura —algodón afelpado, polar, toalla— se queda en su lugar; uno liso se corre.

¿Qué sirve de lo que ya tienes en casa y qué no?

MaterialQué tan bien tapaEl detalle que lo arruina
Polera de algodón oscura, doblada en tresMuy bienNinguno, si el doblez queda ancho
Retazo de polar o de pelucheMuy bienHay que sujetarlo con elástico
Toalla de manoBienAbulta y da calor en verano
Antifaz de dormir económicoRegularCasi todos filtran luz por la nariz
Bufanda de lanaRegularPica, y a los diez minutos molesta
Pañuelo de seda o corbataMalTranslúcido y resbaladizo
Venda elástica de farmaciaMalAprieta bastante más de lo que uno calcula
Cinta adhesiva de cualquier tipoNuncaNo va sobre la piel de la cara

La regla corta: mientras más oscuro y más afelpado el género, mejor; mientras más liso, peor, aunque sea grueso.

¿Cómo se hace una venda en dos minutos, sin coser?

Con una polera de algodón oscura de las que ya no usas:

  1. Córtala en una tira a lo ancho, a la altura del pecho. Queda un anillo de tela cerrado, sin costuras a los lados.
  2. Estira el anillo con las manos. El algodón se enrolla solo en los bordes y deja de deshilacharse.
  3. Dóblalo sobre sí mismo hasta que quede de unos cuatro dedos de ancho.
  4. Pásalo por la cabeza como una vincha y bájalo hasta los ojos. Al ser un anillo cerrado no hay nudo que se suelte.
  5. Ajusta el borde de abajo con los dedos para que quede pegado al puente de la nariz.

El paso cinco es el que casi todos se saltan y el único que decide si la venda sirve o no.

Si en vez de un anillo tienes un rectángulo suelto, amarra el nudo arriba y hacia un costado. Nunca en la nuca: ahí molesta al apoyar la cabeza y al acostarse, que es exactamente lo que va a pasar si la persona se queda un rato con la venda puesta.

¿Cómo se hace una venda cosida que dure?

Vale la pena si la vas a usar más de una vez. Necesitas un retazo de polar, otro de algodón liviano, un trozo de elástico plano de los que venden por metro en cualquier mercería, aguja e hilo.

  1. Haz el molde. Un rectángulo de unos diecinueve por nueve centímetros, angostado al centro: queda con forma de reloj de arena. Esa cintura es la que permite que el elástico tire hacia atrás sin levantar el borde inferior.
  2. Corta dos capas. Polar hacia afuera, algodón hacia la piel. El polar bloquea la luz; el algodón evita que pique.
  3. Hazle una pinza en el centro del borde de abajo. Un pliegue de un centímetro, cosido en triángulo. Eso arma la curva que abraza la nariz, y es la diferencia entre una venda que tapa y una que se ve casera.
  4. Cose las dos capas enfrentadas por el derecho, deja una abertura de un par de centímetros en un costado y da vuelta la pieza.
  5. Mete las puntas del elástico por los extremos antes de cerrar. La medida es el contorno de la cabeza menos tres o cuatro dedos, para que quede firme sin apretar.
  6. Cierra la abertura con puntadas a mano.

Si no coses, la versión sin aguja es pegar el polar al elástico con adhesivo textil. Aguanta menos lavados, pero funciona igual.

¿Qué cuidados conviene tener al vendar a alguien?

Las que importan son pocas y todas obvias hasta que alguien las pasa por alto:

  • La presión va en la cabeza, nunca sobre los ojos. Si la venda deja marca en los párpados, está mal puesta.
  • Nada de cinta adhesiva sobre la piel, ni masking, ni scotch, ni sobre las cejas.
  • Nadie se venda sin haber aceptado. Tapar los ojos de sorpresa a alguien que no lo esperaba es la forma más rápida de arruinar el momento.
  • Con los ojos tapados no se suben escaleras, no se cocina y no se sale a la calle. Si vas a guiar a alguien, hazlo del antebrazo y avisando cada cambio de piso.
  • Si pica, se saca. La lana y el género áspero se vuelven insoportables mucho antes de lo que uno cree.

¿Cuándo conviene comprar una en vez de hacerla?

La casera gana cuando es para una vez: una sorpresa puntual, un cumpleaños, un juego de una tarde. Nadie nota la diferencia y se arma con lo que hay.

La comprada gana cuando la venda va a repetirse o va a compartirse. Una hecha con molde industrial sella mejor la nariz, se lava sin deformarse y no depende de que a alguien le quede tiempo de coser. Si además la quieres para dormir o para viajar, ahí el criterio cambia entero y conviene revisar antes cuál venda sirve para cada cosa; una venda para ojos hecha para eso pesa poco y ocupa menos que un par de calcetines.

Y si ya tienes resuelta la venda pero no sabes qué hacer con ella, la lista está en qué hacer con una venda en los ojos, y varios de esos panoramas caen dentro de los juegos para parejas que se juegan sentados en la mesa de la cocina.

Preguntas frecuentes

¿Con qué se puede hacer una venda para los ojos en casa?

Lo que mejor funciona es una polera de algodón oscura cortada en tira y doblada en tres, o un retazo de polar sujeto con elástico. Lo que no sirve es la seda, el poliéster y las corbatas: son translúcidos y resbalan con el primer movimiento de cabeza.

¿Por qué se ve por abajo aunque la venda sea gruesa?

Porque la luz entra por el hueco entre el puente de la nariz y la mejilla, no por delante de los ojos. La solución no es más tela sino ajustar el borde inferior contra la nariz, o coser una pinza pequeña en el centro de ese borde para que la venda tome la curva.

¿Dónde conviene hacer el nudo de una venda improvisada?

Arriba y hacia un costado de la cabeza, nunca en la nuca. Un nudo en la nuca molesta apenas la persona apoya la cabeza o se recuesta, y termina obligándola a sujetar la venda con la mano.

¿Sirve un antifaz de dormir para tapar los ojos en un juego?

Sirve a medias. La mayoría de los antifaces económicos filtran luz por la zona de la nariz, que es justo por donde se ve el suelo y los pies. Los que tienen forma contorneada y una costura curva en el borde inferior tapan bastante mejor.

¿Qué cuidados hay que tener al vendarle los ojos a otra persona?

Que la presión quede en la cabeza y no en los párpados, que no se use cinta adhesiva sobre la piel, y que la persona haya aceptado antes. Con los ojos tapados no se suben escaleras ni se camina en la calle: si hay que guiarla, se hace del antebrazo y avisando cada desnivel.

¿Conviene coser la venda o basta con doblarla?

Para una sola vez, doblar alcanza y nadie nota la diferencia. Vale la pena coserla cuando se va a repetir: la pinza en el borde inferior sella la nariz, el elástico evita el nudo y la pieza aguanta lavados sin deformarse.

Equipo Editorial 100 Aventuras

Redacción

Equipo editorial de 100 Aventuras. Escribimos sobre vida en pareja, familia y regalos que generan una experiencia en vez de un objeto.

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